Reactivar una empresa liquidada

Reactivar una empresa liquidada

Para reactivar una empresa no liquidada

¿Qué ocurre si durante la falta de actividad no se han presentado las cuentas, los libros de contabilidad y/o el impuesto de sociedades?

Seguro que conoce a empresarios o emprendedores que pretenden reactivar y proveer de “acción” a sociedades que, en su día, hace ya bastante tiempo, fueron constituidas y quedaron olvidadas.

Se trata de empresarios que, en su momento, quisieron ahorrase costes de disolución y extinción a cambio de dejar a sus sociedades en un letargo jurídico llamado “inactividad”, a la espera, quizás de mejores tiempos, más volumen de trabajo o simplemente de un repunte en la situación de crisis que motivó tal cese.

Sea consciente de que el cese nunca es total, a pesar del aparente confort que reporta la siesta de la inactividad, ésta genera siempre una serie de obligaciones cuyo incumplimiento puede ser objeto de sanciones o multas.

Las consecuencias y obligaciones derivadas del cese son las siguientes:

• Interrupción temporal de las actividades empresariales o profesionales.

• La sociedad queda inactiva, pero mantiene la personalidad jurídica.

• No se pueden emitir facturas por la entrega de bienes o prestación de servicios propios de la actividad empresarial.

• Se debe seguir elaborando la contabilidad según el Código de Comercio y Plan General Contable.

• La empresa tiene que continuar legalizando los libros y depositando las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

• Se mantiene la obligación de presentar el Impuesto de Sociedades.

• Es obligatorio presentar las declaraciones periódicas por las obligaciones de retención que siga teniendo la empresa.

• Es obligatorio presentar la declaración del IVA de aquellas facturas que tengan relación con el periodo del ejercicio en el que la empresa estaba todavía activa (por ejemplo, habrá que presentar resúmenes anuales o el último trimestre del ejercicio para solicitar la devolución del IVA soportado).

• Se deben presentar las declaraciones informativas anuales a las que esté obligada la empresa y seguir accediendo a la Dirección Electrónica Habilitada (entidades obligadas: sociedades anónimas, sociedades limitadas y grandes empresas) donde recibirá las notificaciones pendientes. Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa

En principio, para resucitar una sociedad inactiva sólo hace falta notificarlo a la Administración Tributaria mediante la actualización del estado empresarial.

Esta comunicación se realiza con la presentación de una declaración censal (Modelo 036) de modificación en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores donde se deberá marcar la casilla 127 de la página 1 correspondiente a «Modificación de datos relativos a actividades económicas y locales» y cumplimentar la página 4

En teoría, a partir del momento en el que se comunica la activación de la sociedad, la empresa volverá a tener las mismas obligaciones tributarias, fiscales y mercantiles que cualquier otra compañía en funcionamiento.

¿Qué ocurre si durante la falta de actividad no se han presentado las cuentas, los libros de contabilidad y/o el impuesto de sociedades?

La no presentación de los libros de cuentas y el impago del Impuesto sobre Sociedades durante el tiempo que la empresa está dada de baja de la actividad puede suponer sanciones, aun cuando se haga con posterioridad.

El incumplimiento de presentación de libros y cuentas en el Registro Mercantil provocará además de su cierre, que puede ser salvado con la entrega posterior de toda la documentación requerida durante el tiempo de inactividad, la “posible” imposición de multas por importe de 1.200 a 60.000 euros, en función de la dimensión de la sociedad. Decimos” posible”, porque no suelen ser muy habituales a pesar de que en los últimos tiempos parece que el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas ha abierto la veda.

Por supuesto, todo este procedimiento se realiza dentro de la legalidad aplicable, para lo que se abre un expediente sancionador, se da trámite de alegaciones durante 15 días y un plazo total de 6 meses para resolver el mismo.

Indicar también, que este tipo de infracciones prescriben a los 3 años, pues así lo indica expresamente el artículo 283. 4 de la Ley de Sociedades de Capital

En relación con la falta del impuesto sobre sociedades, en el mejor de los casos, la sanción consistirá en multa pecuniaria fija de 200 euros por cada declaración no presentada, con una reducción del 50% si se presentan fuera de plazo, pero sin requerimiento previo.

¿Y si Hacienda durante el periodo de cese le ha dado de baja en el índice de actividades?

Entonces la situación puede convertirse en un verdadero calvario, tanto así, que en la mayoría de los casos le harán desistir e inclinarse por constituir una nueva empresa, trámite mucho más sencillo y económico que intentar reanudar la actividad con la antigua razón social.

Para evitar males mayores, recuerde que:

1.- Hacienda puede darle de baja en el índice de actividades (tal y como se indica en el Plan de Control Tributario) cuando se produzcan cualquiera de las siguientes circunstancias:

a) Que los débitos tributarios de la entidad con la Hacienda Pública del Estado sean declarados fallidos de conformidad con lo dispuesto en el Reglamento General de Recaudación.

b) Que la entidad no haya presentado la declaración del Impuesto sobre Sociedades correspondiente a tres periodos impositivos consecutivos.

c) Que proceda a constituir una la sociedad sin que en el plazo de tres meses desde la solicitud del NIF se inicie la actividad económica ni se realicen actos preparatorios.

d) Que no conteste a notificaciones durante un periodo superior a un año, tras tres intentos

2.-Que tal situación conlleva la revocación y pérdida de validez del NIF (con publicación en el Boletín Oficial del Estado) y con ello la imposibilidad de:

• realizar inscripciones en registros públicos.

• ejecutar cargos y abonos en cuentas o depósitos abiertos en entidades de crédito.

• obtener el certificado de encontrarse al corriente de sus obligaciones tributarias.

• operar en el tráfico mercantil, emisión y/o recepción de facturas.

• renovar el certificado digital o solicitar uno nuevo.

Además, al obligado tributario se le puede dar de baja en el registro de operadores intracomunitarios, en el REDEME

Ante esta situación, no le quedará más remedio que solicitar la cancelación de la baja provisional en la AEAT, la presentación de los impuestos sobre sociedades que puedan faltar y la solicitud de la rehabilitación del NIF, mediante la aportación de la documentación correspondiente que demuestre que va a realizar una actividad económica lícita y real, y que tiene un objeto social adecuado para ello.

Una vez superada la “visita a Hacienda”, con una resolución satisfactoria de la Administración Tributaria sobre la rehabilitación en el índice de entidades y el NIF, deberá comunicarlo al Registro Mercantil junto con las cuentas anuales de los años que, en su caso, no estuviesen depositados. Tras ello, la apertura de la hoja registral de la sociedad en el Registro Mercantil será un hecho por lo que podrá ya inscribir acuerdos sociales y operar de nuevo.

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